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19 Dic 2006 

TRAS LA CORTINA ROJA (Homenaje a Lynch)




Cuando al fin consigo enfocar mi mirada los distingo; pasan uno tras otro...son difuminados animales blancos que artificialmente saltan los obstáculos de madera sin problema. Hay tantos ya acumulados a mi lado que no puedo llevar a cabo mi tarea con la dedicación que quisiera. Cuanto mas me doy cuenta de esta situación más abandono la tarea que me he asignado. No consigo comprender qué hago rodeado de estúpidos animalitos indefensos en mitad de la sabana. Una sabana completamente llena de vacío pero vacía de lo que yo la quiero llenar. Una sabana en la que una cortina roja pretende sustituir la presencia personificada de lo que ni una persona tan apasionada como el rojo de la cortina podría personificar. La cortina se mueve sin tregua al ritmo del aire que ya no existe pero que alguna vez existió. Reconozco este aire, reconozco el movimiento de la tela roja y me dejo llevar por ella con precaución de no abandonar la sabana, sorteando uno a uno los pobres animalitos blancos, ajenos a toda la actividad que les rodea. Según me acerco a la cortina voy notando una sensación de placer solo comparable a aquellas explosiones internas que en este mismo escenario se daban cita antes de la llegada del inminente invierno. El cielo que piso se despeja de toda nube gris para dar paso a un mar de estrellas que con su luz ciegan y apagan mis ojos. Doy una última mirada atrás antes de atravesar la acogedora cortina. Los animalitos blancos se esconden entre las nubes fugitivas pues su existencia sin soñolientos ojos que les observe carece de sentido.
Al otro lado de la cortina todo parece igual, pero el aire que se respira me llena de fuerza, sensación que no me inundaba desde épocas de luz. Me siento grande y de hecho compruebo que lo soy. La gente pasa por mi lado sin inmutarse, admiten mi grandiosidad, yo soy mucho mas alto y fuerte, yo veo donde ellos no son capaces ni siquiera a imaginar. No tardo en oir aquella canción...una canción que conozco, que me hace sentir. Es una de mis preferidas. Recreandome en sus acordes recuerdo que esa melodía es precisamente la señal. Ella se quiere poner en contacto conmigo y entre manos yo poseo palabras de amor para sus oídos. Me recuerda que la noche ha caído frente a ella cuando se disponía a visitarme y que, tras su dura y soleada jornada salvando al mundo de sus realidades imaginadas, llegaba mi turno. Se lamenta también de que un día mas el mundo nos plantee obstáculos para vernos, pues es lo que mas deseamos conforme pasa el tiempo, mas yo le recuerdo que tenemos una misión que cumplir y que resulta imposible satisfacer esa necesidad carnal ante tal cúmulo de obstáculos. Ella, alterada por mi pasividad me alerta de que hasta los animales blancos pueden sin esfuerzo dejar atrás barreras. Sus palabras me dejan pensativo hasta que uno de esos animalitos blancos pasan por delante de mi enorme cuerpo mirándome fijamente a los ojos. Me quedo paralizado al ver en sus redondas pupilas un rostro eminentemente atractivo que, aun siendo el mio, no recuerdo que me hubiera pertenecido nunca. A decir verdad no encuentro en el recuerdo ningún rostro propio olvidado, pues todo aquel que veo me resulta ajeno y distante. Un ligero terremoto altera esta incómoda situación. A mi alrededor nadie parece ser testigo de los acontecimientos, pero ella y yo sabemos en secreto que esta es una buena manera de comunicarnos sin tímpano ni pupila. “Siempre quiero permanecer a tu lado, gran héroe, pero mi tren tarde o temprano acabará por emprender rumbo a donde le lleve el viento y deberías saber que tu cortina roja no te permitirá seguir con la vista su sendero, por lejos que puedan llegar tus ojos”. Mensaje claro de auxilio emocional por su parte, atormentada a buen seguro por mi falta de entrega fuera de mis fechorías nocturnas.
Decido comenzar a caminar hacia donde yo me ví nacer y a ella siento aguardar, hasta que cruzo miradas y caminos con un pequeño e insignificante hombre vestido de rayas. Sus ojos claros se me clavan como agujas. El individuo rompe a llorar porque dice que no consigue saber quién es ni cuál es su sitio en el mundo. Me suplica que le lleve a su casa, en lo alto de la colina de la seguridad, la bondad y el trabajo. Me dice que está tan perdido que ni sus amigos le encuentran en su mirada y que yo, como héroe de la noche, debo rescatarle. Me dice, por otra parte, que la última imagen que consigue recordar de su casa es una preciosa cortina roja que cubre el cuarto de su felino, un precioso y algodonoso cachorro de color blanco. Una sensación mezquina me hace sudar. No consigo fiarme de las palabras de aquel individuo. Su aspecto descuidado y su familiar tono de voz me provocan miedo. Siento que su mirada avariciosa me quiere desnudar de mis posesiones y mi fortaleza y me dejo llevar por una desproporcionada ira. No dudo un segundo en darle un fuerte puñetazo. Los destrozos son evidentes, pues miles de cristales saltan por los aires, acabando buena parte del vanguardista espejo clavado en mi puño. Un gigante pañuelo blanco cae del suelo estrellado, sin duda dispuesto a empaparse de la sangre de mi nueva herida. Agradezco la cortesía de esos ángeles con pies en tierra, sin los cuáles jamás podría haber llegado a ser un héroe de la noche. Tal es la sangre que mi cuerpo derrama que no tardo en teñirlas completamente de rojo hasta quedar rodeado por ellas y perder el conocimiento de mi existencia...
___
No sé dónde estoy ni recuerdo cómo llegué hasta aquí. Me pongo en pie. La habitación es pequeña, está vacía, y no tiene techo. Está completamente rodeada de unas viejas cortinas rojas. Todo pasa de ser normal a ser extraño. Por algún motivo que se me escapa tengo los pies en el suelo, ahora el cielo está sobre mi. Parece un mundo al revés. Recuerdo haber vivido una situación análoga en el pasado. En mi puño siento el dolor del sufridor, mas no distingo cicatriz que lo haga real. Opto por atravesar la cortina, mas no tardo en contemplar lo desacertado de mi decisión. Un paisaje desolador se extiende ante mi. El suelo se encuentra tan nublado como desértico parece estar el cielo. Abatido por el desengaño de creer que había dejado en el pasado tales espantosas nubes trato de encontrar de nuevo la cortina roja, que, desgraciadamente, mis enfermos ojos no consiguen ya diferenciar. Ahora si, la sabana está vacía; ella no está, pues no he notado terremoto ni canción a lo largo de todo este rato; ni siquiera las cortinas están, esos terciopelos rojo pasión que tanto desentonaban de la escoria innata que me rodea y a la que yo mismo rodeo con obsesión y, por supuesto, yo no soy ningún héroe nocturno y no puedo hacer nada para cambiar la realidad. De forma que decido sentarme y esperar.............................................................................................
........................................................................................................
................................................esperar a que su personalidad azarosa e incalculable que arrancó y se llevó parte de mi piel al despegarse de mi lado asome su tímidez, su pasión y su cariño por el horizonte y vuelva dibujar una sonrisa que haga mi rostro reconocible a mis propios ojos. O, al menos, esperar a que como cada día las cortinas rojas se presenten ante mi mirada ofreciéndome incondicionalmente su falso mundo de tramposas aventuras sin relieve.
Comienza un día mas.
Manu · 93 vistas · 1 comentario
Categorías: REFLEXIONES
28 Jul 2006 

PARAISO

La habitación está oscura, muy oscura. Está tan inmensamente oscura que hasta la propia luz tiene pánico de entrar ahí dentro. Tampoco yo quiero verla acercarse a mi, las lágrimas de mis ojos harían de lupa, me cegarían mas aun…y la ceguera me haría ver lo absurdo de mi situación e incluso podría atreverse a apagar esos miedos que desbordan cada día mas las sombras que producen mis escasas y apenadas ráfagas de cansina luz. Tengo la puerta cerrada para evitar la posible entrada de nuevas flechas directas a mi corazón. El suelo está peligroso, resbaladizo, quebrado… por esa razón no quiero volver a andar; no quiero volver a pisar las hojas de aquel árbol, antaño vigoroso y alegre…hoy muerto y seco. Hace tanto calor que necesito abrigarme de pies a cuello con mantas para no caer en la congelación. Estoy tan triste que mis sueños se llenan de sonrisas que me hacen llorar mas aun y flotar en un mar de lágrimas secas. Hace mucho tiempo que no asomo mi mirada al río, al árbol, al espejo…hace mucho que no desempolvo ningún disfraz…hace tanto que casi no consigo recordar de todo esto mas que las palabras. Por el contrario, el reloj continúa marcando la misma hora que cuando entré. Llevo mucho tiempo observándolo y jamás cambia de minuto, pero yo he puesto en sus manos mi destino de tal manera que solo en el caso de que él decida dar un paso adelante, yo lo daré. ¿Cobardía? Si, cobardía…hay momentos en que uno necesita ser cobarde y recibir una palmadita en la espalda para darse cuenta de que solo es autosuficiente el que no sabe querer ni ser querido. Sumido en una claustrofóbica desesperación, y ante la impotencia de no ver mas allá de lo que recuerdo haber podido llegar a ver, caigo en el sueño mas profundo.
Una sensación extraña envuelve su atmósfera…huele a esa hermosa primavera que hacía tanto no conseguía sentir. El viento, tan presente en mis días, vuelve a hacer acto de presencia, pero esta vez consigue desterrar a lejanas tierras las hojas secas de mi viejo árbol. Incluso consigue arrancarme las hojas secas con las que, durante mucho tiempo quise tapar la profunda herida formada en mi corazón. Me siento desnudo, me siento con miedo, me siento indefenso e incluso llego a sufrir mas en sueño q en vigilia, me avergüenzo de mi, de mi manera de actuar, de mi manera de reaccionar, de mi manera de sentir, de mi manera de existir. Es entonces cuando decido levantar la cabeza y mirar al frente; veo toda una hermosa vida a mi alrededor, una vida que parece querer desarrollarse como uno siempre hubiera deseado y a la que parece quedarle aun muchos grandes detalles de todo lo que un día fue imprescindible para mi. Unos montes verdes, una temperatura perfecta, un cielo azul, una refrescante cerveza, un “shake the moon” como inmejorable melodía, un aire puro que llegue a los pulmones con tanta fuerza que despeje mi mente, una buena película de Lynch… Es uno de esos momentos en la vida en los que, sin saber muy bien el motivo, sientes que el mundo se ha conjurado de esa manera exacta para hacerte despertar de tu letargo y seguir hacia delante, dar un paso mas y otro y otro…dejarse llevar. Decido dejarme llevar por ese instinto natural que insiste en un cambio repentino de mi dañado aura y llego al ansiado destino. Fue gracias a esta conjunción de maravillosos fenómenos como llegué hasta ti, y descubrí poco a poco cómo una persona puede realmente ayudarte a volver a vivir feliz. Tu impresionante mirada es reflejo de la sinceridad que inunda una forma de ser claramente marcada por experiencias pasadas; tus hermosos cabellos, por otra parte, son el calco de las ganas de vivir cosas buenas y de ser feliz que atesoras; tu tez suave, gran testigo de tu dulzura, tu cariño y tu delicadeza. Llegaste a mi vida en un momento en el que mi corazón creía ir a quedarse huérfano para siempre, teñido por las negras lágrimas del oscuro pasado. Un momento en el que mis ojos no conseguían ver mas allá de mis recientes penas y en el que necesitaba un cambio radical para seguir flotando y viviendo entre ahogos, sollozos y despojos del pasado.

Si de algo estoy seguro en este momento es de lo que quiero para mi y para mi futuro, para ese río envenenado que es la vida de cada uno y que luchamos día a día por hacerlo mas ancho, mas habitable y mas acogedor. No soy persona de credos ni patrias, invenciones satíricas y crueles del mas despreciable odio humano; no soy persona de sueños hiperbólicos, aunque guste de refugiarme alguna noche en sus regazos; no soy persona ni lo seré nunca de masas sociales, de ideales ni ideas de espanto. Soy tan ignorante a ojos de mucha gente que lo único que quiero y busco en este vida es ser feliz y hacer feliz a todos los que me rodean de la manera mas llevadera y correcta posible. Soy, repito, tan ignorante, que de hecho creo que si todos lo hiciéramos así, no pisaríamos desde siglos suelo quebrado al emprender la marcha. Pero repito, eso yo, un buscador de felicidad políticamente incorrecto, pero a buen seguro con mas ganas de vivir que nadie. Por todo esto y mucho mas celebro sin tregua con una inmensa alegría el hecho de que alguien como tu exista y que lo hagas tan cerca mía, pues no soy persona de fácil corazón…mas cuando llego a serlo, escribo el nombre con mayúsculas, como hago con el tuyo...
Si fuera creyente, no lo dude nadie, agradecería día y noche a Dios el haberte encontrado en este momento, de esta manera y en este lugar. Ante la ausencia de director de orquesta allá arriba, quiero agradecerte de la mejor manera que sé el que hayas aparecido en mi vida, el que ocupes gran parte de mi cabeza, el que ocupes el cien por cien de mis sueños, el que ocupes cada vez más cachito de mi corazón.
Cierto es que la lista de experiencias compartidas juntos es aun pequeña, el tiempo y las obligaciones no nos permiten más, pero si algo me ilusiona especialmente de esta pequeña lista es el gran espacio en blanco de abajo. Ese espacio que quiero y deseo que escribamos con tu diestra y mi zurda, a la par que te miro de cerca y veo salir de tu boca esa hermosa sonrisa que tienes y que me insinúe que eres feliz, que lo soy y que haga eclosionar nuestra hucha del deseo, que se nos quede pequeña y que se necesite una mucho mas grande. Que de las experiencias que se escriban ni el vampiro mas peligroso de la tierra pueda perpetrar tantos ataques en cuellos inocentes a lo largo de una noche como besos y caricias reciba el tuyo… que hasta la pareja mas mirona de cualquier bar de esta ciudad tenga celos de estos besos y de los que sus superficiales ojos posiblemente no lleguen nunca a apreciar.

Son estos los deseos que escriben con pluma rojo pasión mis sueños estos días y que estoy dispuesto a intentar hacerlos realidad. Conozco tu pasado y entiendo tus posibles dudas al dar pasos por nuevos paisajes. Ni el mas astuto felino sería capaz de mantener la compostura ante tal cambio de hábitat. Me gustaría que supieras que yo tampoco conozco este paisaje nuevo que me has dado, que también significa un nuevo mundo para mi, el mas hermoso que he pisado hasta ahora, y que quiero conocerlo de tu mano. Quiero ayudarte a caminar sin miedo igual que tú me has ayudado a mi a perder el pánico a ver pasado reflejado en futuro. Nunca me perdonaría que el miedo me hiciera retroceder al desierto siendo que me está ofreciendo ahora la vida lo mas bonito que han visto mis ojos, que han escuchado mis oídos, que han abrazado mis brazos…

Has conseguido muchas cosas de mi en este tiempo. Consigues que al despertar lo primero que haga sea curar mi corazón con esas nuevas hojas, consigues que, ahora si, suba mi persiana, que deje entrar la luz y que pierda el miedo a la vida... También consigues que quiera ver mas alla de lo que nunca he visto y de lo jamás podrá ver nadie, consigues q sienta q no le doy mi mano a alguien que me hará daño, consigues q quiera en todo momento compartir mis sentimientos contigo y consigues que nazcan de nuevo unas preciosas hojas con tu nombre tatuado a ambos lados en mi querido árbol de la esperanza.

Gracias.
Manu · 73 vistas · 1 comentario
Categorías: REFLEXIONES
27 Feb. 2006 

LA MIRADA DESCONOCIDA



Querido y abandonado amigo:

Mucho tiempo ha pasado ya desde la última ocasión en que te escribí, mas mi objetivo con esta carta es hacerte entender que pese a nada sigo allí lejos, a tu lado. Podría justificarme alegando una falta de tiempo inexistente, un cansancio burlón, o unas obligaciones mas bien flexibles…pero he decidido inundar este folio de sinceridad y te diré que realmente la causa de este largo viaje por la ausencia ha sido fruto de una efímera necesidad por revivir experiencias ya olvidadas. La bondad ha corrompido a mi razón y aun con mi ojo interno inutilizado por un parche de miedo y sumisión creí ver resplandecer a lo lejos nuevos horizontes de felicidad. Una vez mas, rendido ante la evidencia, me alimento de esta ardiente sopa de letras que me abriga y me aísla del invierno eterno que azota sin tregua alguna. Es ahí, ahogado en ella, en donde encuentro una agónica y aplastante sinceridad, la misma que siempre dejo escapar entre mis inexpertas manos cuando tu y yo cruzamos nuestras miradas. Hoy, quizá por la llegada de la primavera, la acumulación de todos mis tormentos, mis lágrimas contenidas y mi frialdad disimulada, han desencadenado una borrasca que, como de costumbre, no ha caído a gusto de todos. Yo, por el contrario, me muestro agradecido por la solidaridad finita de ese cielo avaricioso e infinito. A buen seguro, por esa despreciable avaricia ha querido crear inmensos charcos en el corrompido asfalto de las calles, para así poder contemplar reflejada su inmensidad vacía y su tramposa hermosura. Gracias a esta desapacible situación, nuestras miradas colisionaron cuando traté de encontrar en el fondo de los charcos alguna de mis ilusiones hundidas. Si algo me sorprendía de la actitud de tu mirada, era la entereza con la que eclipsaba la tentadora tez del arrogante cielo.
Observé cómo tu expresión conseguía atravesar las negras gotas de furia arrojadas por éste y observé además cómo a tal invasión respondías desprendiendo chorros de lágrimas radiantes de pulcritud y transparencia que formaban en los charcos las palabras miedo, frío, cariño, amor, tristeza… Fue así como me di cuenta de lo mucho que creo conocer los borrachos ojos del búho, el radiante ojo del Sol tuerto, el ojo hipócrita y asesino de Dios, los ojos traidores de la serpiente, el ojo desolado del huracán enfurecido, los vulgares ojos de brujo, los sensuales ojos de Venus, incluso el oculto ojo humano del pirata...y lo poco que por el contrario he sido capaz de conocer tus ojos en estos 20 años. Quizás el primer paso antes de rendirme a los pies de tan subjetivos tormentos, sería conocer a fondo esa huérfana mirada, de la que ni su dueño se haría responsable de no ser por las deprimentes lluvias q se empeñan en llenar de lágrimas la plenitud de su existencia.
Quizás no merezca el gris asfalto nutrirse de mis lágrimas, ni el orgulloso cielo un espejo aun mas grande para su propio regocijo. Quizás el único que merezca un poquito de mi atención seas tú y solo tú…no sea que algún día al mirarme al espejo ya no te reconozca.

Te Quiero.
Manu · 93 vistas · 1 comentario
Categorías: REFLEXIONES
13 Dic 2005 

SOMBRAS DE LUZ


Estoy soñando. Sueño que estoy despierto.
No hay ventana que me impida respirar, ni persiana que me alumbre con opacas luces. Solo veo al Sol colarse en mi habitación, exiliando a la oscuridad de cada rincón. Alumbra con fuerza los espejos de proyectos pasados, cuyos reflejos me deslumbran con esperanzas futuras. Alumbra mis labios dibujando una sonrisa de complicidad con esos rayos que me atraviesan. Alumbra la sombra que forman mis miedos, mis penas y mis preocupaciones, nos alumbra a mi y a mi propia sombra. Alumbra esos árboles que crecen en mi cuarto cargados de hojas perennes y alumbra las aguas cristalinas de ese río en el que el veneno ha muerto por intoxicación y sólo reinan la paz y la luz. Todo es perfecto y no existen motivos para abandonar mi nuevo trono de perfección, para moverme de mi habitación poseída por un Paraíso con Evas pero sin Adanes, con manzanas pero sin serpientes. El mundo no me necesita, pues es perfecto; yo tampoco necesito nada de él, también soy perfecto.
Si algo me da miedo ahora es el momento del final. El desengaño que se producirá al despertar y darme cuenta un día mas que todo ha sido un sueño. Sé que va a llegar el momento tarde o temprano pero, afortunadamente, un pájaro de miles de colores me ameniza con una repetitiva y conocida melodía la espera. Su sonido cada vez se hace mas artificial y pesado, a la par que decenas de nubes negras comienzan a enclaustrar el Sol que ahora me clava su deslumbrante mirada con una inquietante expresión traicionera y atormentada. La misma expresión se refleja en mi rostro al calzarme las zapatillas y ponerme en pie. Inquieto y nervioso, me acerco a la ventana con intención de fundir los plomos de la oscuridad que ocupa mi alrededor. Siento alivio y sonrío al descubrir que al menos, tras la ventana y la persiana, sigue estando el Sol igual de radiante y con la misma sonrisa que, pese a que mis ojos cegados no logran apreciar, sé que está ahí. Sonrío porque sé que ha llegado un nuevo día en el que intentar que sean alumbradas las sombras de mis miedos, penas y preocupaciones. Sonrío porque esas sombras son, por qué no, un motivo mas para levantarme cuando brilla el Sol y un motivo mas para acostarme cuando la Luna tome el relevo, y la oscuridad alumbre mi luz...y mi realidad vuelva a confundirse entre luces y sombras en mi propio mar de sueños soñados...
Manu · 68 vistas · 1 comentario
Categorías: REFLEXIONES
10 Dic 2005 

CURRICULUM VITAE ( 10-12-2005 )


Recientemente hemos podido ver en numerosos medios de comunicación una noticia realmente sorprendente. Y es que, al parecer, según un estudio realizado por científicos de la Universidad de Syracusa (E.U.) entre 334 especies de murciélago, el tamaño de los testículos de estos peculiares animales es inversamente proporcional al tamaño de sus cerebros. Esto es debido a que los tejidos que forman ambas partes de su cuerpo son considerados por los expertos como "tejidos costosos", lo que quiere decir que un murciélago macho no puede generar grandes cantidades de ambos, si no que su propio metabolismo o bien el propio proceso evolutivo de su raza (dependiente del entorno en el que viva) será el que decida cual de las dos partes será mas necesaria en cada caso para la supervivencia de la especie.
Es lógico que el que lea esta noticia piense en una posible relación con la especie humana, cosa que yo, hasta que no se demuestre lo contrario, no pondría en duda.
Visto lo visto, tal y como está de complicada en nuestros días la incorporación al mercado laboral, y sabiendo (y desgraciadamente asumiendo) las discriminaciones por razones físicas que se llevan a cabo en la mayoría de las empresas contra las mujeres, creo que sería el momento de tomar cartas en el asunto.
De todos es conocido que una cara bonita y una figura estilizada garantizan en un porcentaje muy alto la consecución del trabajo, pasándose el resto del contenido del currículum y ya de paso el de las demás candidatas por donde ustedes ya saben. Todo esto, en el supuesto de que nuestra princesita no esté recién casada y tenga planes de traer al mundo un bebé, porque entonces se supondría que en un breve plazo de tiempo tendrá que dedicar gran parte de sus días a lo que muchos denominan "sus labores", y los cualificadísimos expertos que se dedican a la selección del personal, pasarán página en su particular PlayBoy buscando un nuevo modelito.
Así pues, consideraría totalmente justo que los hombres que a partir de ahora optáramos a un puesto de trabajo, tuviéramos que bajarnos los pantalones y los calzoncillos para que nos realizaran un minucioso examen cuantitativo. De esta manera la empresa podría saber hasta qué punto resultaríamos competentes para el puesto con una sencillísima regla de tres inversa, y ya de paso, y asumiendo que el tamaño parece ir unido a la fertilidad, cuántas posibilidades tenemos de dejar embarazada a una mujer y, por qué no, tener que dedicarnos de una vez por todas a "esas tareas" de las que nos enorgullecemos los hombres que nos consideramos progresistas, pero de las que se tienen que seguir avergonzando en pleno siglo XXI millones de mujeres altamente cualificadas.
Ojalá así sea.
Manu · 77 vistas · 2 comentarios
Categorías: REFLEXIONES, OPINION

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